Malformación cardíaca

Al igual que en las personas, en los perros también se da una amplia variedad de cardiopatías, que pueden causar molestias al animal en mayor o menor medida.

Medicamentos o cirugía

No es cierto que un perro esté condenado a morir si se le diagnostica una enfermedad cardíaca: muchas afecciones cardíacas se pueden tratar con medicamentos y, a veces, ¡la cirugía puede ser la solución!

A grandes rasgos, las anomalías pueden clasificarse en cuatro grupos:

  1. Malformaciones congénitas. Se trata, por lo general, de anomalías en la formación y la estructura del corazón y los grandes vasos sanguíneos. Algunas de estas malformaciones pueden corregirse quirúrgicamente, pero en la mayoría de los casos no es posible tratarlas, sobre todo debido a su elevado coste.
  2. Afecciones de las válvulas cardíacas. Aparte de la estenosis congénita de la válvula aórtica (en perros de raza terranova y boxers), estas afecciones suelen afectar a perros mayores de razas pequeñas. Estos animales suelen padecer un cierre defectuoso de la válvula entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo, lo que provoca congestión pulmonar y, como consecuencia, una menor resistencia y tos. Esta anomalía es muy frecuente y suele tratarse bien con medicación, para lo cual normalmente se prescribe una combinación de varios fármacos.
  3. Afecciones del músculo cardíaco. Estos problemas suelen observarse en perros mayores de razas grandes. Los síntomas se asemejan a los de los perros del grupo 2. En estos perros también se suele observar un abdomen hinchado y lleno de líquido. Los animales suelen beber mucho. El tratamiento, si es posible y conveniente, consiste también en la administración de medicamentos.
  4. Arritmias. El impulso eléctrico que provoca la contracción del corazón se origina en la aurícula derecha, en el denominado nódulo sinusal. Desde allí, este impulso se propaga a través del sistema de conducción a todo el resto del corazón, de modo que la contracción cardíaca se produce siguiendo un patrón preciso y fijo. De este modo se consigue una función de bombeo óptima del corazón. Si la conducción del impulso se interrumpe en algún punto —por ejemplo, debido a un daño en las fibras nerviosas tras una inflamación—, el corazón puede empezar a contraerse de forma irregular. Además, pueden surgir impulsos espontáneos fuera del nódulo sinusal que provoquen una contracción cardíaca, lo que a su vez da lugar a un ritmo anormal. Debido a una circulación sanguínea menos eficaz, los animales suelen tener menos resistencia, tosen y presentan congestión pulmonar y líquido en la cavidad torácica, lo que provoca impulsos de tos.

Diagnóstico

Si se sospecha que un perro padece una cardiopatía, es de suma importancia establecer un diagnóstico lo más preciso posible. Esto no siempre resulta fácil. En principio, todas las afecciones mencionadas anteriormente pueden provocar una disminución de la resistencia, pérdida de apetito, sed y micción excesivas, tos, abdomen hinchado, etc. Sin embargo, cada uno de estos síntomas, por sí solo, también puede encajar en el cuadro clínico de otras enfermedades.

Dado que un diagnóstico preciso es fundamental para un tratamiento eficaz, cuando se sospecha una enfermedad cardíaca, por regla general es necesario realizar una prueba complementaria tras la consulta. Esta consiste en realizar un electrocardiograma (ECG), una radiografía, un análisis de sangre y/o una ecografía. Cada una de estas pruebas proporciona información específica sobre la función cardíaca y, en casi todos los casos, permite establecer un diagnóstico. «¡Primero el diagnóstico, luego el tratamiento!»

En la práctica, las cardiopatías casi siempre se tratan con medicamentos. En el caso de determinadas enfermedades, la intervención quirúrgica sería la solución ideal, pero, por motivos económicos, este tipo de tratamientos nunca se han desarrollado lo suficiente y, por lo tanto, no son viables. Por ejemplo, a los perros no se les implantan válvulas cardíacas, aunque a muchos les vendría muy bien.

En definitiva, se puede afirmar que muchos perros con una cardiopatía pueden tratarse eficazmente con medicamentos, siempre que se haya establecido previamente un diagnóstico adecuado y que el veterinario controle periódicamente los efectos del tratamiento.

Siempre disponible por teléfono en el número 0499 - 374 205