Cirugía ortopédica

Rotura del ligamento cruzado anterior en el perro
La rotura del ligamento cruzado anterior es uno de los problemas de rodilla más frecuentes en los perros. A menudo se debe al desgaste progresivo del ligamento. Los perros con una rotura de este ligamento suelen sufrir mucho dolor y cojean gravemente. El ligamento cruzado garantiza la estabilidad de la rodilla al caminar. La inestabilidad que se produce en la articulación de la rodilla tras la rotura del ligamento cruzado también provoca daños o roturas en el menisco. Además, a largo plazo puede producirse un desgaste grave del cartílago articular (artrosis). Si una rotura del ligamento cruzado no se corrige quirúrgicamente, el perro seguirá sufriendo dolor y cojeando durante toda su vida.
El establecimiento del diagnóstico
El diagnóstico se establece mediante una exploración física. Para ello, realizamos pruebas específicas, como la prueba de la «cajón deslizante» y la prueba de compresión de la tibia. En ocasiones, estas pruebas solo son fiables bajo sedación ligera, ya que el perro puede estar tenso o sentir dolor. En casos dudosos, también realizamos radiografías para corroborar el diagnóstico.
La correa de arte (rienda Flo)
En el caso de los perros más pequeños, de menos de 15 kg, solemos aplicar la denominada técnica de la banda sintética, también conocida como «Flo-teugel». En este procedimiento, se simula la función del ligamento cruzado roto mediante una banda resistente que se coloca fuera de la articulación de la rodilla. Esto estabiliza la rodilla para que el perro pueda volver a moverse con normalidad. Esta técnica no es adecuada para perros de mayor tamaño, ya que el ligamento artificial no es lo suficientemente resistente para ellos.

Representación esquemática de la rienda Flo
El método TTA Rapid
La intervención TTA Rapid (Tibial Tuberosity Advancement) es una técnica quirúrgica moderna que devuelve la estabilidad a la rodilla. Mediante un pequeño ajuste en la tibia con la ayuda de un implante especial, se restablece el equilibrio de las fuerzas en la articulación de la rodilla. Gracias a este cambio, la rodilla recupera su estabilidad durante el movimiento. Aplicamos este método en perros a partir de unos 15 kg. Tras la recuperación, el perro podrá volver a moverse sin dolor y de forma activa.

Radiografía tras una operación de TTA
La operación paso a paso
- A su perro se le administrará anestesia general.
- Se realizan radiografías para calcular con precisión qué corrección y qué tamaño de implante se necesitan.
- A continuación, se prepara al perro para la operación. Se afeita y se lava la pata.
- A continuación, se abre la articulación de la rodilla: se retiran los restos del ligamento cruzado roto y se comprueba si el menisco presenta daños. Si es necesario, se extirpa la parte dañada del menisco.
- A los perros más pequeños se les coloca una ligadura sintética.
- En el caso de los perros de mayor tamaño, se realiza un corte controlado en la tibia. A continuación, se coloca la «jaula» (el implante), que se fija con entre 4 y 6 tornillos (dependiendo del tamaño de la jaula).
- Por último, se cierra la herida con cuidado.
Después de la operación
Por lo general, su perro podrá volver a casa el mismo día. Es muy importante que le proporcione unos cuidados posteriores adecuados: debe aumentar la actividad física de forma gradual y controlada. ¡Le proporcionaremos instrucciones detalladas para los cuidados posteriores, para que la recuperación sea lo más satisfactoria posible!
Luxación de la rótula
¿Qué es una luxación de rótula?
La luxación de rótula es una afección ortopédica muy frecuente en los perros. En ella, la rótula se sale del surco del fémur, donde normalmente debería estar situada. Esto puede ocurrir hacia el interior (luxación medial) o hacia el exterior (luxación lateral). La afección suele deberse a una posición anómala de la pata trasera o a un surco demasiado poco profundo en el fémur. La luxación de rótula es frecuente en razas de perros pequeños, pero también puede darse en razas medianas y grandes. En la mayoría de los casos, la luxación es hacia dentro (luxación medial).
Los perros con luxación de rótula pueden presentar diversos síntomas. A veces se observa que, al caminar, un perro levanta de repente una pata trasera y «da un saltito», para luego seguir caminando con normalidad. En casos más graves, los perros pueden seguir cojeando, sentir dolor y desarrollar desgaste (artrosis) en la articulación de la rodilla. La gravedad de los síntomas depende del grado de luxación. Dado que la afección suele ser crónica y progresiva, es importante establecer un diagnóstico a tiempo y plantearse un tratamiento adecuado.
Establecer un diagnóstico
El diagnóstico de luxación de rótula se establece mediante una exploración física, en la que el veterinario puede desplazar manualmente la rótula y evaluar si se sale de su ranura. Existen distintos grados de luxación de rótula:
- Grado I: la rótula se puede sacar manualmente de su ranura, pero vuelve a colocarse por sí sola.
- Grado II: la rótula se sale espontáneamente de su cavidad con frecuencia, pero también puede volver a colocarse en su sitio.
- Grado III: la rótula suele situarse junto a la ranura y permanece allí, pero se puede volver a colocar ejerciendo presión.
- Grado IV: la rótula se encuentra permanentemente junto a la ranura y ya no es posible volver a colocarla en su sitio.
Técnica quirúrgica
El tratamiento de una luxación de rótula suele realizarse mediante cirugía. Los pasos concretos que siga el veterinario dependerán de la gravedad de la afección. A menudo se combinan varias técnicas para volver a colocar la rótula en su sitio de forma correcta y estable.
- Profundización de la ranura: se profundiza ligeramente la «ranura» del fémur por la que debe deslizarse la rótula. De este modo, la rótula se mantiene mejor en su sitio.
- Reubicación de la inserción del tendón rotuliano: se desplaza ligeramente el punto en el que el tendón se inserta en la tibia, de modo que la fuerza de tracción vuelva a discurrir en línea recta a lo largo del surco. Esto ayuda a que la rótula deje de desviarse.
- Tensar los tejidos blandos: los ligamentos y la cápsula articular que rodean la rodilla pueden reforzarse o tensarse ligeramente, para que proporcionen un apoyo adicional.
Al combinar estas técnicas, la rodilla gana en estabilidad y hay muchas posibilidades de que el perro pueda volver a caminar sin dolor.
Cuidados posteriores
Un buen cuidado postoperatorio es esencial para una recuperación satisfactoria. El perro se lleva a casa analgésicos. Es importante que el perro guarde reposo absoluto durante las primeras semanas y que solo realice paseos cortos con correa para hacer sus necesidades. Se debe evitar en la medida de lo posible subir escaleras, saltar y jugar.
Tras unas semanas, se puede ir aumentando gradualmente la carga. La fisioterapia puede favorecer la recuperación y estimular el desarrollo muscular. A continuación, se realiza una revisión con el veterinario para evaluar si la curación avanza correctamente. En la mayoría de los perros, el pronóstico tras una operación de luxación de rótula es muy bueno.
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