Picor intenso y prolongado

La alergia a las pulgas es una enfermedad muy frecuente en nuestras mascotas. Se observa con especial frecuencia en los perros. Los animales son hipersensibles a la saliva de la pulga. Cada vez que una pulga pica al animal para chuparle sangre, introduce un poco de saliva en la picadura, lo que impide que la sangre se coagule inmediatamente y permite que la pulga se alimente. La reacción de hipersensibilidad suele provocar un picor intenso y prolongado. Cada vez que una pulga pica al animal, esta reacción se repite. Es importante llevar a cabo un tratamiento intensivo contra las pulgas en estos casos, pero normalmente no es suficiente. Y es que, a pesar de un buen tratamiento antipulgas, cualquier perro o gato puede acabar picado por una pulga en alguna ocasión, lo que provoca nuevas reacciones alérgicas con un picor intenso.

¿Qué animales padecen alergia a las pulgas?

Es probable que la predisposición genética desempeñe un papel importante en la aparición de la alergia a las pulgas. Además, también es muy importante la cantidad de pulgas que haya en el entorno del animal; es decir, la frecuencia con la que el animal sufre picaduras. La edad no influye: la alergia a las pulgas se observa tanto en animales jóvenes como en animales mayores.

¿Cómo se reconoce una alergia a las pulgas?

  • Picor persistente en la parte posterior del cuerpo, tanto en el vientre como en la espalda y la cola.
  • El picor va acompañado de inflamación, costras y una pérdida de pelo generalizada en el abdomen.
  • El tratamiento contra las pulgas sí que ayuda, pero suele ser insuficiente.
  • ¡¡Casi nunca, o nunca, se ven pulgas!!
  • En muchos animales, el picor está presente (prácticamente) todo el año.
  • El diagnóstico definitivo lo establece el veterinario mediante una prueba de alergia intracutánea.

¿Qué se puede hacer al respecto?

En el tratamiento de la alergia a las pulgas, es importante combatirlas de forma constante y lo mejor posible (véase «Control de pulgas»). Sin embargo, la mayoría de los animales con alergia a las pulgas no responden suficientemente a estas medidas. Hay que hacer algo más. Intentamos suprimir la reacción alérgica con medicamentos. Para ello, se suelen utilizar corticosteroides (dexametasona, prednisolona, etc.).

Si se utilizan estos medicamentos de forma adecuada, el efecto es rápido y eficaz, y los efectos secundarios son mínimos. La alergia no desaparece, sino que simplemente se suprime. En cuanto se interrumpe el tratamiento, los síntomas reaparecen. Otra opción es la hiposensibilización. En este caso, la alergia se combate mediante inyecciones periódicas con una solución especialmente preparada a partir de la saliva de las pulgas. Con el tiempo, los síntomas desaparecen, siempre y cuando se sigan administrando las inyecciones a tiempo. La ventaja de este tratamiento es que no produce efectos secundarios. Las desventajas de este tratamiento son su elevado coste, el hecho de que uno mismo tenga que administrar las inyecciones al animal y que, a pesar de ser un tratamiento de varios meses, a veces el resultado sea decepcionante.

¿Cuáles son las perspectivas a largo plazo?

En muchos animales con alergia a las pulgas, los problemas seguirán requiriendo atención durante años. La afección tiene un curso muy crónico. No cabe esperar una recuperación completa que no requiera la administración de medicamentos. Sin embargo, con la medicación y un buen control de las pulgas, suele ser posible lograr una situación sostenible tanto para el animal como para el propietario.

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